martes, 13 de mayo de 2008
EL NAZISMO ALEMÁN
1) CONCEPTOS:
FASCISMO:es una ideologia y un movimiento político que surgió en la Europa de entreguerras
cuyo proyecto central era el corporativismo estatal, en oposición tanto a la democracia liberal en crisis (la forma de gobierno que representaba los valores de los vencedores en la Primera Guerra Mundial, como Inglaterra, Francia o Estados Unidos, a los que considera «decadentes») como al movimiento obrero tradicional en ascenso (anarquista o marxista, este último escindido a su vez entre la socialdemocracia y el comunismo, que desde 1917 tenía como referente al proyecto de estado socialista que se estaba desarrollando en la Unión Soviética). Radicalmente contrario a ambos, se presentó como una tercera vía .
NAZISMO: significa nacionalsocialista y hace referencia al movimiento Nazista o Nazismo.La palabra nazi se utiliza para todo lo que se relaciona con el régimen que gobernó Alemania de 1933 a 1945 con la llegada al poder del partido nacionalsocialista, el autoproclamado Tercer Reich y Austria a partir de la Anschluss, así como los demás territorios que lo conformaron.
LAS SA:organización paramilitar del partido nacional socialista alemán (nazi). Fue organizada a partir de grupos de combate de partidos existentes desde 1920, y encargada de combatir, por medio de la violencia, las alteraciones que se pudieran producir durante las asambleas del partido. También intentaba causar desórdenes en las asambleas y mítines de la oposición utilizando métodos terroristas y por medio de la estrategia de la provocación. Tras la purga decidida por Adolf Hitler contra Röhm y otros altos dirigentes de la SA en la llamada noche de los cuchillos largos (30 de junio de 1934), la SA perdió su relevancia política en favor de la SS.
LAS SS:Siglas de las voces alemanas «Schutz» (protección) y «Staffel» (escalón), que designaban una formación del NSDAP fundada en 1925 por nacionalsocialistas de probada lealtad, con el fin de proteger a Adolf Hitler y a los dirigentes nacionalsocialistas. Desde 1929 estuvo a las órdenes de H. Himmler. Efectuó tareas relativas a la seguridad y el dominio del Estado. Tras la eliminación de E. Röhm (SA), comenzó la escalada al poder de la SS como organización dominante. En 1936 el jefe de las SS consiguió adjudicarse la jefatura de la policía alemana. Formaron dos tipos de unidades, las «SS Totenkopfverbände», policía seleccionada para la actuación concreta de tipo político y que se encargó de la gestión y vigilancia de los campos de concentración (35.000 hombres en 1945), y las «Waffen-SS», denominadas así a partir de 1940 y que constituyeron auténticas unidades militares (llegaron a movilizar hasta 500.000 hombres en 1944). En los campos de concentración, la SS cometió atrocidades relacionadas con el aniquilamiento de judíos y pueblos de raza no aria.
FÜHRER:la palabra en alemán correspondiente a "líder" (Der Führer, el líder o guía). Contrario a la creencia popular, no es sinónimo de dictador y se usa comúnmente en Alemania para referirse a líderes de cualquier tipo en cualquier área. Su significado en el caso de Hitler es el de Guía del Pueblo Alemán espiritual y políticamente, rayando casi en el paganismo.
SUÁSTICA: es una cruz cuyos brazos están doblados en ángulo recto, bien hacia la derecha, bien hacia la izquierda. El término proviene del sánscrito swastika, que significa ‘buena suerte’ (literalmente ‘forma bendita’). Geométricamente, sus 20 lados hacen de ella un icoságono irregular.
Se trata de un monograma generado por la conjunción de las letras su astí (en idioma sánscrito su: ‘muy’, astíka: ‘auspicioso’) en caracteres ashoka (anteriores a las letras devanágari, que son las que desde hace varios siglos se utilizan en la escritura del sánscrito). Según algunos autores esto demuestra que el símbolo no fue creado en esta era, sino aproximadamente en el siglo V adC . Aunque los vaisnavas (vishnuitas) dicen que la esvástica está "eternamente dibujada en una de las cuatro manos de Dios". Otra probabilidad de su significado se trata que cada "cabeza" o "brazo" pueda representar a uno de los cuatros elementos, uniéndolos así en plenitud.
TERCER REICH:El asenso al poder de los Nazis provocó la fin de la Republica Weimar, una democracia parlamentaria establecida en Alemania después de la Primera Guerra Mundial. Siguiendo el nombramiento de Adolf Hitler como canciller el 30 de enero de 1933, el estado nazi (también referido como el Tercer Reich) rápidamente se transformó en un gobierno en el cual los alemanes no tenían ningún derecho básico garantizado. Después de un incendio sospechoso en el Reichstag (el Parlamento alemán), el 28 de febrero de 1933, el gobierno promulgó un decreto que suspendió los derechos civiles constitucionales y creó un estado de emergencia en el cual decretos oficiales podían ser promulgados sin confirmación parlamentaria.
EUGENESIA: es una filosofía social que defiende la mejora de los rasgos hereditarios humanos mediante varias formas de intervención.[1] Las metas perseguidas han variado entre la creación de personas más sanas e inteligentes, el ahorro de los recursos de la sociedad y el alivio del sufrimiento humano. Los medios antiguamente propuestos para alcanzar estos objetivos se centraban en la selección artificial, mientras los modernos se centran en el diagnóstico prenatal y la exploración fetal, la orientación genética, el control de natalidad, la fecundación in vitro y la ingeniería genética. Sus oponentes arguyen que la eugenesia es inmoral y está fundamentada en, o es en sí misma, una pseudociencia. Históricamente, la eugenesia ha sido usada como justificación para las discriminaciones coercitivas y las violaciones de los derechos humanos promovidas por el estado, como la esterilización forzosa de personas con defectos genéticos, el asesinato institucional y, en algunos casos, el genocidio de razas consideradas inferiores.
GENOCIDIO: es un delito internacional que consiste en la comisión, por funcionarios del Estado o particulares, de un exterminio o eliminación sistemática de un grupo social por motivos de nacionalidad, etnia, raza o religión. Estos actos comprenden la muerte y lesión a la integridad física o moral de los miembros del grupo, el exterminio o la adopción de medidas destinadas a impedir los nacimientos en el grupo. Una matanza por motivos de ideologías está en debate, pero no está firmemente considerado como genocidio, aunque a veces se aplica el concepto por analogía.
2)¿HUBO ALMANSEÑOS EN LOS CAMPOS DE CONCENTRACIÓN NAZIS?
Un campo de concentración (o campo de internamiento) es un centro grande de detención o de confinamiento en masa, sin juicio ni garantías judiciales, aplicado a los opositores políticos, grupos étnicos o religiosos específicos, personas de una determinada orientación sexual, prisioneros de guerra o en general cualquier tipo de gente que se considere peligrosa en tiempo de guerra.
La mayoría de los prisioneros de este campo trabajaban en una cantera próxima. Una larga historia de horror y muerte ha tenido por escenario este macabro lugar donde los prisioneros eran sometidos a esfuerzos sobrehumanos que muchos eran incapaces de soportar. Piedras de más de cuarenta kilos eran transportadas a la espalda de los prisioneros hasta las obras del campo.
En el periodo en el que los españoles llegan a Mauthausen se construye la escalera que une la cantera con el campo. Los prisioneros que salieron con vida de éste decían que bajo la huella de cada uno de sus 186 escalones se encontraba la sangre de un español.
A partir de los 20 barracones iniciales, Mauthausen se convirtió en un enorme complejo fortificado, con construcciones anexas e instalaciones complementarias, a las órdenes del comandante Ziereis. Presidido por la gigantesca águila de bronce que todos los presos tenían que saludar al entrar y salir de las instalaciones, tenía 49 campos auxiliares extendidos por toda Austria y 70 comandos, por donde pasaron unos 200.000 deportados de los que murieron unos 120.000 . Después de los primeros prisioneros alemanes y austriacos, empezaron a llegar transportes procedentes de diferentes países, entre los cuales, en agosto de 1940, estaban los 10.000 republicanos españoles.
La presencia de mujeres comenzó en 1942, con resistentes checas, yugoslavas, soviéticas... , hasta llegar a 5.000, sobre todo a partir de los transportes de Ravensbrück. El más importante de estos transportes llegó el 7 de marzo de 1945, con unas 1.800 mujeres entre las que había muchas españolas. Sometidas a un trato durísimo en comandos exteriores, las obligaron a trabajar y muchas murieron, bajo la acción de los bombardeos, hasta que su negativa a trabajar tuvo éxito.
A cuatro kilómetros de Mauthausen, se levanta el campo de Gusen, donde fueron eliminados la mayoría de los españoles débiles y enfermos. Unos 12.000 deportados bajo las órdenes del comandante Milesky, explotaban allí también una cantera. El año 1942 se crea Gusen II para utilizar un número similar de prisioneros, soviéticos, italianos y españoles, en unas galerías subterráneas, situadas a 30 kilómetros y donde se fabricaba material de guerra para la empresa Steyr.
La jornada de los internos se iniciaba de madrugada, con largas revistas, y acababa por la noche, cuando eran sometidos a nuevas formaciones, siempre bajo los imperativos de la alimentación mínima y de la máxima reducción del tiempo de sueño y de las horas de comer.
A las terribles jornadas de trabajo, a la arbitrariedad de las órdenes, a la insalubridad y la precariedad del alojamiento y a los déficits alimenticios se añadía el frío y el agotamiento de las largas revistas y de los castigos. Estas condiciones hacían de todos los presos candidatos a terribles enfermedades como el tifus, disentería, tuberculosis, septicemia... y a la muerte en un término medio de tres a seis meses.
Las torturas corporales eran también prácticas cotidianas: dolorosos colgamientos, castigos públicos, azotes con látigos de nervios de buey que tenían que ser contados en alemán por los mismos presos y aislamiento en celdas incomunicadas (bunker) sin comer ni beber... Estos castigos acababan a menudo con la muerte que también se les reservaba en sus modalidades más perversas como la aplicación de la «ley de fugas», lanzamiento contra la alambrada electrificada o el descuartizamiento por los perros.
Las mujeres internadas en Ravensbrück sufrieron humillaciones y todo tipo de brutalidades: controles vaginales y selección para los prostíbulos de los SS, mutilaciones y abortos si el feto era inferior a 8 meses, asesinato de los recién nacidos delante de las madres..., crímenes que convertían la estancia en este campo en una experiencia dantesca para las deportadas.
El campo de Mauthausen fue abandonado por los SS entre el 3 y el 5 de mayo de 1945, por miedo a una revuelta, y quedó bajo la custodia de la policía municipal de Viena, hasta que unos motoristas americanos lo localizaron el día 5 de mayo. Entonces el Comité Internacional se hizo cargo del control del campo y pusieron hombres armados en todos los puntos estratégicos para esperar la llegada del ejército aliado. En aquel momento quedaban 2.184 republicanos.
Pero una vez liberados y después de organizarse las repatriaciones en trenes, camiones o aviones, los problemas de los españoles no acabaron aquí, ya que no tenían un país de acogida hasta que Francia accedió a la concesión de salvoconductos. El Hotel Lutetia de París, sede de la Gestapo durante la ocupación, se transformo en centro de asistencia de los deportados y allí fueron llegando los republicanos que habían de empezar a vivir, a recuperar lo que habían dejado y a prepararse para el futuro.
Para la generación protagonista y para todas las generaciones siguientes queda el compromiso moral y la responsabilidad histórica de no olvidar y de realizar una tarea constante de rechazo y denuncia del exterminio nazi, que algunos incluso llegan a negar, en un mundo en que las nuevas acepciones del nazismo no han dejado nunca de ser una amenaza frente a los valores democráticos de la libertad y la solidaridad.
ALMANSEÑOS:
Vicente García Lopéz 10/09/41
Francisco Gabaldón García 22/02/1904
Florián Ibañéz Marín 27/03/1903
Antonio Oliver Peréz 1/10/42
Francisco Lopéz García 18/11/41
Murió en el campo de concentración nazi de Gusen (Austria) el 18 de noviembre de 1941, cuando su hijo tenía apenas 3 años. Ahora, tanto él como sus hermanas -que entonces contaban con 8 y 5 años de edad.
Pascual Lopéz Olalla 25/11/42
Rafael Zoroa Villaescusa 17/11/41
Juan Olivares Miralles
martes, 4 de marzo de 2008
EL IMPERIALISMO.CONCEPTOS
ACULTURACION:Recepción y asimilación de elementos culturales de un grupo humano por parte de otro.
CHOVINISMO:Exaltación desmesurada de lo nacional frente a lo extranjero.
QUININA: Alcaloide de la quina, principio activo de este medicamento febrífugo. Es una sustancia blanca, amorfa, sin olor, muy amarga y poco soluble, que se emplea en forma de sales.
COLONIA:Territorio fuera de la nación que lo hizo suyo, y ordinariamente regido por leyes especiales.
Territorio dominado y administrado por una potencia extranjera.
PROTECTORADO:Parte de soberanía que un Estado ejerce, señaladamente sobre las relaciones exteriores, en territorio que no ha sido incorporado plenamente al de su nación y en el cual existen autoridades propias de los pueblos autóctonos.
Territorio en que se ejerce esta soberanía compartida.
DARWINISMO SOCIAL:
El darwinismo social es una teoría social inspirada en la selección natural propuesta por Charles Darwin, en los inicios de la teoría de la evolución. Sin embargo, a diferencia del mecanismo evolutivo propuesto por Darwin, el darwinismo social considera que la selección natural no afecta únicamente a características biológicas de una población, sino que en el caso de la sociedad humana, además afectaría a su propio desarrollo y al de sus instituciones. Así, igualmente hay que aclarar que el propio Darwin nunca consideró este tipo de implicaciones de su teoría. Por ello, la mayor parte de las conclusiones asociadas con teorías de tipo darwinismo social no son consideradas válidas científicamente por los biólogos evolucionistas, es decir, se las considera como pseudociencia (ver por ejemplo: El gen egoísta de Richard Dawkins o La falsa medida del hombre de Stephen Jay Gould).
EUROCENTRISMO: Tendencia a considerar los valores culturales, sociales y políticos de tradición europea como modelos universales.
METRÓPOLI:Nación, u originariamente ciudad, respecto de sus colonias.
CHOVINISMO:Exaltación desmesurada de lo nacional frente a lo extranjero.
QUININA: Alcaloide de la quina, principio activo de este medicamento febrífugo. Es una sustancia blanca, amorfa, sin olor, muy amarga y poco soluble, que se emplea en forma de sales.
COLONIA:Territorio fuera de la nación que lo hizo suyo, y ordinariamente regido por leyes especiales.
Territorio dominado y administrado por una potencia extranjera.
PROTECTORADO:Parte de soberanía que un Estado ejerce, señaladamente sobre las relaciones exteriores, en territorio que no ha sido incorporado plenamente al de su nación y en el cual existen autoridades propias de los pueblos autóctonos.
Territorio en que se ejerce esta soberanía compartida.
DARWINISMO SOCIAL:
El darwinismo social es una teoría social inspirada en la selección natural propuesta por Charles Darwin, en los inicios de la teoría de la evolución. Sin embargo, a diferencia del mecanismo evolutivo propuesto por Darwin, el darwinismo social considera que la selección natural no afecta únicamente a características biológicas de una población, sino que en el caso de la sociedad humana, además afectaría a su propio desarrollo y al de sus instituciones. Así, igualmente hay que aclarar que el propio Darwin nunca consideró este tipo de implicaciones de su teoría. Por ello, la mayor parte de las conclusiones asociadas con teorías de tipo darwinismo social no son consideradas válidas científicamente por los biólogos evolucionistas, es decir, se las considera como pseudociencia (ver por ejemplo: El gen egoísta de Richard Dawkins o La falsa medida del hombre de Stephen Jay Gould).
EUROCENTRISMO: Tendencia a considerar los valores culturales, sociales y políticos de tradición europea como modelos universales.
METRÓPOLI:Nación, u originariamente ciudad, respecto de sus colonias.
UNIFICACION DE ITALIA

Militar y político italiano. Durante su juventud siguió los pasos de su padre, un marino de origen genovés, y estuvo embarcado durante más de diez años. En 1832 consiguió el título de capitán de buques mercantes. Mientras trabajaba al servicio de la marina sarda, tomó parte en un motín republicano en el Piamonte que resultó fallido. Si bien pudo escapar, fue condenado al exilio. Por aquel entonces había entrado en contacto con la obra de Giuseppe Mazzini, el gran profeta del nacionalismo italiano, y la del socialista francés Saint-Simon. Entre 1836 y 1848 vivió en Sudamérica, donde participó en varios acontecimientos bélicos, siempre al lado de quienes combatían por la libertad o la independencia. En 1836 intervino voluntariamente como capitán de barco en la fracasada insurrección secesionista de la república brasileña de Rio Grande do Sul y en 1842 fue nombrado capitán de la flota uruguaya en su lucha contra el dictador argentino Juan Manuel de Rosas. Al año siguiente, durante la defensa de Montevideo, organizó una legión militar italiana, cuyos miembros fueron los primeros «camisas rojas». Noticias de su buen hacer como militar y estratega llegaron hasta Europa, adonde regresó en 1848 para luchar en Lombardía contra el ejército austríaco y dar un primer paso hacia la unificación de Italia, que fue su objetivo durante las tres siguientes décadas.
Su intento de hacer retroceder a los austriacos no prosperó y debió refugiarse primero en Suiza y posteriormente en Niza. A finales de 1848, sin embargo, el papa Pío IX, temeroso de las fuerzas liberales, abandonó Roma, adonde se dirigió Garibaldi junto a un grupo de voluntarios. En febrero de 1849 fue elegido diputado republicano en la asamblea constituyente, ante la cual defendió que Roma debía convertirse en una república independiente. En abril, se enfrentó a un ejército francés que intentaba restablecer la autoridad papal, y lo propio hizo en mayo ante un ejército napolitano. Si bien no tenía opción alguna de evitar la caída de la ciudad, su lucha se convirtió en uno de los más épicos y recordados pasajes del Risorgimiento. El 1 de julio, Roma fue finalmente asaltada, y Garibaldi y sus hombres se refugiaron en el territorio neutral de San Marino. Condenado por segunda vez al exilio, residió en Tánger, Staten Island (Nueva York) y Perú, donde regresó a su antiguo oficio de capitán de buque mercante. En 1854, Cavour, el primer ministro piamontés, creyó que si le permitía volver a Italia, Garibaldi se alejaría del republicano Mazzini. Para ello, le concedió el mando de las fuerzas piamontesas en lucha con las austriacas. Venció en Varese y Como, ambas en mayo de 1859, y entró en Brescia al mes siguiente, con lo cual el Reino de Lombardía se apropió del Piamonte.
Conseguida la paz en el norte del país, Garibaldi se dirigió a Italia central. Víctor Manuel II, rey piamontés, dio al principio su apoyo a un ataque contra los territorios papales, pero a última hora le pareció demasiado peligroso y le obligó a abandonar el proyecto. Garibaldi aceptó la renuncia y se mantuvo fiel, pero la cesión de Niza y Saboya a Francia por parte de Cavour y Víctor Manuel le pareció un acto de traición y decidió actuar por su cuenta. Como por el norte un acuerdo era imposible, decidió forzar la unificación conquistando el Reino de Nápoles, bajo soberanía borbónica. En mayo de 1860, al frente de un ejército de un millar de hombres (la expedición de los mil o de los «camisas rojas»), se apoderó de Sicilia y en septiembre entró en Nápoles, que cedió a Víctor Manuel II. En 1861 se proclamó el nuevo Reino de Italia, pero desde sus inicios Garibaldi se mantuvo en la oposición, pues Roma continuaba siendo ciudad papal. Con la consigna de «Roma o la muerte», intentó durante años luchar contra el poder pontificio, sin demasiado éxito, hasta que en 1862, en la batalla de Aspromonte, cayó herido y fue hecho prisionero. Tras ser amnistiado, pasó a presidir el Comité Central Unitario Italiano y ofreció sus servicios a Francia. Fue elegido diputado para la Asamblea de Burdeos (1871) y diputado al Parlamento italiano (1875), el cual pocos años antes de su muerte le asignó una pensión vitalicia por los servicios prestados.
LA UNIFICACION DE ALEMANIA

Otto Eduard Leopold von Bismarck-Schönhausen ,llamado el canciller de Hierro, fue un político prusiano, artífice de la unificación alemana y pieza clave de las relaciones internacionales de la segunda mitad del siglo XIX.
SIGNIFICADO HISTORICO
Aristócrata identificado con la clase de los terratenientes más grandes de Alemania (junker), supo conciliar con gran pragmatismo sus intereses con los cambios del mundo contemporáneo hacia la sociedad burguesa (Revolución burguesa), el liberalismo (Revolución liberal) y el capitalismo de la Revolución Industrial. Su ideología puede calificarse a la vez de nacionalista, conservadora y monárquica; proviene del despotismo ilustrado que caracterizó al estado prusiano desde el siglo XVIII y la Restauración posterior a las guerras napoleónicas, cuando Hegel le dio la definición teórica más acabada. Vivió la oportunidad histórica del proceso de unificación alemana, que lideró en beneficio de Prusia y su rey, Guillermo de Hohenzollern, que acabará siendo el kaiser Guillermo I; y en perjuicio de los intereses estratégicos de Austria y Francia.
Estableció un sistema diplomático muy sofisticado, que los historiadores han convenido en denominar como Sistemas Bismarckianos, aplicado tanto en Europa como en el mundo extraeuropeo sometido al Nuevo Imperialismo, y que convirtió a Berlín en la capital diplomática del mundo (Congreso de Berlín sobre los Balcanes, 1878, Conferencia de Berlín sobre África, 1884-1885). Al estar basado en el equilibrio de poder entre las potencias europeas y en el aislamiento de Francia (su principal enemiga desde la Guerra Franco-prusiana de 1871 que permitió la Unificación alemana y anexionó los territorios fronterizos de Alsacia y Lorena), y aunque evitó varias veces el comienzo de una guerra mundial, se apoyó en tratados con cláusulas secretas que acabaron por crear bloques de potencias que, tras su apartamiento de la cancillería con Guillermo II, abocaron a la Primera Guerra Mundial.
En política interior, Bismarck combatió el movimiento obrero emergente, organizado en el Partido Socialdemócrata de Alemania, prohibiendo varias de sus organizaciones aunque se consentía su representación parlamentaria a través de candidatos independientes, que hábilmente quedaban marginados del juego político; en cambio (o más bien por la misma causa), Bismarck contribuyó a construir lo que puede considerarse el comienzo del Estado del bienestar, mediante mecanismos como la pensión de jubilación obligatoria y sistemas de seguridad social para la previsión de enfermedades y accidentes para los trabajadores. Estimuló el movimiento llamado Kulturkampf (guerra cultural) que identificaba a Alemania con la cultura protestante del norte frente al catolicismo del sur, que se organizó en el Partido del Centro (Zentrum). La política de Bismark contra el catolicismo duró hasta que consideró que el mayor peligro para Alemania eran los emergentes comunistas y socialistas (sin distinción práctica en aquella época), mientras que dejó de considerar como peligrosos a los católicos, y los incluyó en su política parlamentaria como un apoyo más contra el nuevo grupo emergente que amenazaba con desestabilizar sus planes para Alemania.
JUVENTUD
Bismarck nació en Schönhausen (Sajonia-Anhalt) el 1 de abril de 1815, hijo de Fernando von Bismarck, militar, y de Wilhelmine Mencken. Tuvo una hermana, Malwina, con quien tuvo una gran relación manteniendo correspondencia con asiduidad. Por la insistencia de su madre aceptó realizar la instrucción secundaria clásica y estudió Derecho en Gotinga y Berlín, aunque con poca asiduidad y comportamiento poco maduro. A pesar de ello no descuidó sus lecturas: Alexandre de Hohenlohe quedaba estupefacto ante el número de libros que había leído en su juventud y la capacidad de recordar multitud de citas de cada autor en su lengua original. Tras sus estudios fue designado para la prefectura de Aquisgrán (un cargo administrativo menor, cuando aspiraba a la carrera diplomática).
A la muerte de su madre en 1839, se consagra a la gestión del dominio familiar en Pomerania, lo que no le supone una actividad estimulante. Accede a un puesto de intendente, donde demuestra empeño y esmero. En 1843 encuentra el amor de su vida en María von Thadden, quien ya estaba casada; María muere en 1846. Por amor a ella, y cumpliendo su póstumo deseo, Bismarck se casa con su mejor amiga Johanna von Puttkamer en 1847, una luterana pietista que le influirá desde el punto de vista religioso. De esa unión nacieron tres niños. No obstante, Johanna se interesó poco por los convencionalismos y por la política, que implicará cada vez más a su marido. Fue su hermana Malwina quien desempeñó el papel de conse.
A la muerte de su madre en 1839, se consagra a la gestión del dominio familiar en Pomerania, lo que no le supone una actividad estimulante. Accede a un puesto de intendente, donde demuestra empeño y esmero. En 1843 encuentra el amor de su vida en María von Thadden, quien ya estaba casada; María muere en 1846. Por amor a ella, y cumpliendo su póstumo deseo, Bismarck se casa con su mejor amiga Johanna von Puttkamer en 1847, una luterana pietista que le influirá desde el punto de vista religioso. De esa unión nacieron tres niños. No obstante, Johanna se interesó poco por los convencionalismos y por la política, que implicará cada vez más a su marido. Fue su hermana Malwina quien desempeñó el papel de conse.
UNIFICACION DE ALEMANIA
Bismarck consigue unificar Alemania llevando a cabo una serie de guerras. Esta política siempre fue ejecutada con realismo y oportunismo, y no según un plan preestablecido como podría creerse. Para que estas guerras no degeneraran en un conflicto generalizado de imposible gestión, Bismarck desarrolló una política de aproximación con Rusia (que consideraba indestructible a causa de su tamaño), el Segundo Imperio francés e Inglaterra. En el interior debe luchar primeramente contra la asamblea, hostil hacia su política exterior, pero también contra su soberano, al que consigue manipular.
En primer lugar, en cooperación con Austria, Prusia triunfa en la Guerra de los Ducados y Schleswig-Holstein se toman a Dinamarca tras el consiguiente tratado de paz, concluido en Viena el 30 de octubre de 1864. Luego, en 1866, pretextando una mala gestión de los Ducados, ataca a Austria (inmersa al mismo tiempo en el conflicto de la unificación italiana) derrotándola en la llamada Guerra de las Siete Semanas, donde se demuestra su superioridad organizativa. El resultado territorial fue la anexión de Hanóver, Hesse-Kassel, Nassau y Fráncfort del Meno a Prusia, con lo que se crea la Confederación Alemana del Norte. El 26 de julio, algunos días después de la victoria prusiana, el emperador de los franceses, Napoléon III, le había confiado al embajador de Prusia en París que no veía ninguna objeción en la anexión de Hanover y de Hesse -a pesar de los cuatro millones de habitantes a que afectaba la decisión-.
De esta forma, Prusia se convirtió en la potencia hegemónica en Alemania y pudo establecer la unión de los estados alemanes situados al norte del río Meno (Main), constituida en 1867. Esta alianza reemplazó a la Confederación Germánica. Fueron 22 los estados alemanes que se incorporaron a la Confederación de Alemania del Norte. El poder legislativo quedó repartido en dos asambleas: el Reichstag (Dieta o Parlamento) y el Bundesrat (Consejo Federal).
La Confederación estableció alianzas con Baviera, Wurtemberg y el gran ducado de Baden, comprometidos a poner sus tropas bajo el mando del rey de Prusia si un tercer estado atacara a algún miembro de la Confederación. La Dieta fue elegida mediante sufragio universal, la nueva Constitución entró en vigor el 1.° de julio de 1867 y Bismarck se convirtió en canciller de la nueva Confederación. La Constitución contemplaba que cada estado sería autónomo en materia de finanzas, justicia, culto y enseñanza. La Confederación dirigía ejército, marina, política exterior, legislación comercial, aduanas, moneda, legislación civil y correos. El poder ejecutivo residía en la presidencia desempeñada por el rey de Prusia (con carácter hereditario), que era el responsable de la política exterior, comandante supremo del ejército y que ejercía el poder a través del canciller, que sólo respondía ante él.
Después de haber provocado a Francia por la cuestión de la elección del rey de España (cuyo trono estaba vacante tras la revolución de 1868), la Guerra Franco-prusiana estalla en 1870 y los Estados de Alemania del Sur, considerando a Francia como el agresor, apoyan militarmente a la Confederación de Alemania del Norte. Francia sufre una derrota humillante y Guillermo I se hace aclamar Emperador de Alemania en Versalles en 1871. El tratado de paz firmado permite a Alemania anexionarse Alsacia y Lorena. Sin embargo, esta última guerra provoca una gran reacción patriótica francesa, que hace predecir a Bismarck la Primera Guerra Mundial, obligándole a iniciar el difícil equilibrio de su sistema de alianzas.
Bismarck es, pues, el principal artífice de la creación del Imperio Alemán de 1871, dirigido por Prusia y que excluía a Austria.
En primer lugar, en cooperación con Austria, Prusia triunfa en la Guerra de los Ducados y Schleswig-Holstein se toman a Dinamarca tras el consiguiente tratado de paz, concluido en Viena el 30 de octubre de 1864. Luego, en 1866, pretextando una mala gestión de los Ducados, ataca a Austria (inmersa al mismo tiempo en el conflicto de la unificación italiana) derrotándola en la llamada Guerra de las Siete Semanas, donde se demuestra su superioridad organizativa. El resultado territorial fue la anexión de Hanóver, Hesse-Kassel, Nassau y Fráncfort del Meno a Prusia, con lo que se crea la Confederación Alemana del Norte. El 26 de julio, algunos días después de la victoria prusiana, el emperador de los franceses, Napoléon III, le había confiado al embajador de Prusia en París que no veía ninguna objeción en la anexión de Hanover y de Hesse -a pesar de los cuatro millones de habitantes a que afectaba la decisión-.
De esta forma, Prusia se convirtió en la potencia hegemónica en Alemania y pudo establecer la unión de los estados alemanes situados al norte del río Meno (Main), constituida en 1867. Esta alianza reemplazó a la Confederación Germánica. Fueron 22 los estados alemanes que se incorporaron a la Confederación de Alemania del Norte. El poder legislativo quedó repartido en dos asambleas: el Reichstag (Dieta o Parlamento) y el Bundesrat (Consejo Federal).
La Confederación estableció alianzas con Baviera, Wurtemberg y el gran ducado de Baden, comprometidos a poner sus tropas bajo el mando del rey de Prusia si un tercer estado atacara a algún miembro de la Confederación. La Dieta fue elegida mediante sufragio universal, la nueva Constitución entró en vigor el 1.° de julio de 1867 y Bismarck se convirtió en canciller de la nueva Confederación. La Constitución contemplaba que cada estado sería autónomo en materia de finanzas, justicia, culto y enseñanza. La Confederación dirigía ejército, marina, política exterior, legislación comercial, aduanas, moneda, legislación civil y correos. El poder ejecutivo residía en la presidencia desempeñada por el rey de Prusia (con carácter hereditario), que era el responsable de la política exterior, comandante supremo del ejército y que ejercía el poder a través del canciller, que sólo respondía ante él.
Después de haber provocado a Francia por la cuestión de la elección del rey de España (cuyo trono estaba vacante tras la revolución de 1868), la Guerra Franco-prusiana estalla en 1870 y los Estados de Alemania del Sur, considerando a Francia como el agresor, apoyan militarmente a la Confederación de Alemania del Norte. Francia sufre una derrota humillante y Guillermo I se hace aclamar Emperador de Alemania en Versalles en 1871. El tratado de paz firmado permite a Alemania anexionarse Alsacia y Lorena. Sin embargo, esta última guerra provoca una gran reacción patriótica francesa, que hace predecir a Bismarck la Primera Guerra Mundial, obligándole a iniciar el difícil equilibrio de su sistema de alianzas.
Bismarck es, pues, el principal artífice de la creación del Imperio Alemán de 1871, dirigido por Prusia y que excluía a Austria.
martes, 29 de enero de 2008
Las condiciones de vida de los mineros.S.XIX
EMILE ZOLA
GERMINAL
LAS CASAS
En la casa de los Maheu, en el número 16 del segundo cuerpo, no se había movido nadie. Espesas tinieblas envolvían la única habitación del primer piso, como abrumando bajo su peso el sueño de los seres que se adivinaban allí, amontonados, con la boca abierta, destrozados por el cansancio. A pesar del frío intenso del exterior, el aire enrarecido tenía un calor vivo, ese aliento caluroso de los cuartos que huelen a ganado humano.
Las cuatro sonaron en el cu-cu de la sala del entresuelo. Pero nadie se movió; continuaba oyéndose la respiración de los que dormían, acompañada de sonoros ronquidos, hasta que de pronto se levantó Catalina. Tan cansada estaba, que había contado, por la fuerza de la costumbre, las cuatro campanadas del reloj que oyera a través del suelo de tablas, sin tener ánimo para levantarse, ni aun para despertarse completamente. Luego, con las piernas fuera de las sábanas, tentó, y acabando por encontrar los fósforos, frotó uno y encendió la vela. Pero siguió sentada en el borde del colchón, con la cabeza tan pesada, que se le iba para uno y otro lado, cediendo a la invencible necesidad de volver a dormir.
La vela alumbraba ya la habitación, que era cuadrada, con dos ventanas, y estaba ocupada con tres camas. Había también un armario, una mesa y dos sillas viejas de nogal, cuyo oscuro color se destacaba fuertemente del fondo de la pared, pintada de amarillo claro. En la pared se veían ropas colgadas de clavos, y en el suelo un cántaro junto a un cuenco de barro que servía de palangana. En la cama de la izquierda, Zacarías, el hijo mayor, mozo de veintiún años, estaba acostado con su hermano Juan, que acababa de cumplir once; en la de la derecha, dos pequeñuelos, Leonor y Enrique, la primera de seis años y el segundo de cuatro, dormían uno en los brazos de otro, mientras que Catalina compartía la otra cama con su hermana Alicia, tan pequeña y endeble para tener nueve años, que ni siquiera la hubiera sentido, si no fuese porque se le clavaba a menudo en las costillas la joroba de la enferma. La puerta vidriera estaba abierta, y por ella se veía el corredor y una especie de antesala, donde el padre y la madre ocupaban otra cama, junto a la cual había sido necesario instalar la cuna de la más pequeña, Estrella, que tenía tres meses no cumplidos.
Al fin, Catalina, hizo un esfuerzo desesperado. Se estiraba, crispaba las manos y se tiraba de los cabellos rojizos, y tan enmarañados, que se le venían a la cara. Era muy delgada para los dieciséis años que tenía; no enseñaba, fuera de la especie de funda que le servía de camisa, más que unos pies azulados, como tatuados por el carbón, y unos brazos delicados, de una blancura de leche, que contrastaban grandemente con el color de la cara, cuyo cutis estaba ya estropeado por el continuo lavarse con jabón negro. Otro bostezo le abrió la boca, un poco grande, con unos dientes magníficos en medio de la palidez clorótica de las encías, mientras que los ojos le lloraban a fuerza de quererse abrir, dándole una expresión dolorosa, que parecía hinchar de fatiga su desnudez entera.
Aquellas casas de ladrillos, hechas con gran economía por la sociedad minera, tenían unos tabiques tan endebles, que todo se oía. Vivían apiñados; no había medio de ocultar ni el más, pequeño pormenor de la vida íntima, ni siquiera a los pequeños. Unos pesados pasos habían hecho crujir la escalera; luego se oyó como el ruido de una caída en blando, seguida de un suspiro de satisfacción.
EN LAS MINAS
Todos atacaban la veta a fuerza de pico; luego, cuando de ese modo habían desprendido por abajo la capa de mineral, practicaban dos hendiduras verticales y desprendían el pedazo, formando palanca por la parte superior. La hulla estaba blanda, y los pedazos se desmoronaban, cayendo por su vientre y sus piernas. Cuando aquellos pedazos, contenidos por los tablones, se amontonaban debajo de ellos, los obreros casi desaparecían, quedando como emparedados en la estrecha hendidura.
Maheu era el que más sufría. En la parte de arriba, la temperatura subía hasta treinta y cinco grados, el aire no circulaba, y a la larga, el ahogo y la sofocación se hacían mortales. Para ver bien, había tenido que fijar la linterna en un clavo cerca de su cabeza; y aquella linterna, que le calentaba el cráneo, acababa de hacerle arder la sangre. Pero su suplicio aumentaba principalmente a causa de la humedad. La roca, por encima de él, a pocos centímetros de su cara, chorreaba agua, gotas gruesas, continuas y rápidas, que corrían, produciendo una cadencia acompasado al caer siempre en el mismo sitio. Por más que torcía el cuello y volvía la cara, las gotas le caían en la frente, en los ojos, en la boca, sin interrumpirse ni un momento. Al cabo de un cuarto de hora estaba mojado y cubierto de sudor al mismo tiempo. Aquella mañana, una gota que le había caído en un ojo le hacía jurar. No quería dejar el trabajo; golpeaba incesantemente con el pico, que hacía chocar contra las dos rocas, como una pulga cogida entre dos hojas de un libro y amenazada de que la aprieten para estrujarla.
No habían cruzado ni una sola palabra. Todos golpeaban con los picos, y no se oía más que aquellos golpes irregulares, que parecían proceder de algún lugar lejano. Sonaban roncamente y sin producir eco alguno en aquella atmósfera enrarecida y pesada.
Y parecía que la oscuridad tenía una negrura desconocida, compacta a causa del polvillo que se escapaba del carbón, y más pesada aun por el gas que abrumaba los párpados. Las mechas de las linternas, por encima de sus casquetes de tela metálica, no proyectaban más que alguno que otro puntito rojo. No distinguía nada; el pozo se abría, subiendo como el caño de una chimenea achatado y oblicuo. Sombras espectrales se agitaban en la oscuridad, y los escasos reflejos de las linternas dejaban entrever aquí y allá la redondez de una cadera, la sombra de un brazo, o una cabeza despeinada y sucia.
Zacarías, con los brazos cansados del abuso de los placeres de la víspera, dejó pronto el trabajo, con el pretexto de beber, lo cual le permitía descansar un poco, silbando entre dientes, y entornando los ojos perezosamente. Detrás de los cortadores de arcilla quedaban desocupados unos tres metros de veta, sin que hubieran tomado todavía la precaución de revestirla de madera, preocupándoles poco el peligro, y deseosos de ganar tiempo.
GERMINAL
LAS CASAS
En la casa de los Maheu, en el número 16 del segundo cuerpo, no se había movido nadie. Espesas tinieblas envolvían la única habitación del primer piso, como abrumando bajo su peso el sueño de los seres que se adivinaban allí, amontonados, con la boca abierta, destrozados por el cansancio. A pesar del frío intenso del exterior, el aire enrarecido tenía un calor vivo, ese aliento caluroso de los cuartos que huelen a ganado humano.
Las cuatro sonaron en el cu-cu de la sala del entresuelo. Pero nadie se movió; continuaba oyéndose la respiración de los que dormían, acompañada de sonoros ronquidos, hasta que de pronto se levantó Catalina. Tan cansada estaba, que había contado, por la fuerza de la costumbre, las cuatro campanadas del reloj que oyera a través del suelo de tablas, sin tener ánimo para levantarse, ni aun para despertarse completamente. Luego, con las piernas fuera de las sábanas, tentó, y acabando por encontrar los fósforos, frotó uno y encendió la vela. Pero siguió sentada en el borde del colchón, con la cabeza tan pesada, que se le iba para uno y otro lado, cediendo a la invencible necesidad de volver a dormir.
La vela alumbraba ya la habitación, que era cuadrada, con dos ventanas, y estaba ocupada con tres camas. Había también un armario, una mesa y dos sillas viejas de nogal, cuyo oscuro color se destacaba fuertemente del fondo de la pared, pintada de amarillo claro. En la pared se veían ropas colgadas de clavos, y en el suelo un cántaro junto a un cuenco de barro que servía de palangana. En la cama de la izquierda, Zacarías, el hijo mayor, mozo de veintiún años, estaba acostado con su hermano Juan, que acababa de cumplir once; en la de la derecha, dos pequeñuelos, Leonor y Enrique, la primera de seis años y el segundo de cuatro, dormían uno en los brazos de otro, mientras que Catalina compartía la otra cama con su hermana Alicia, tan pequeña y endeble para tener nueve años, que ni siquiera la hubiera sentido, si no fuese porque se le clavaba a menudo en las costillas la joroba de la enferma. La puerta vidriera estaba abierta, y por ella se veía el corredor y una especie de antesala, donde el padre y la madre ocupaban otra cama, junto a la cual había sido necesario instalar la cuna de la más pequeña, Estrella, que tenía tres meses no cumplidos.
Al fin, Catalina, hizo un esfuerzo desesperado. Se estiraba, crispaba las manos y se tiraba de los cabellos rojizos, y tan enmarañados, que se le venían a la cara. Era muy delgada para los dieciséis años que tenía; no enseñaba, fuera de la especie de funda que le servía de camisa, más que unos pies azulados, como tatuados por el carbón, y unos brazos delicados, de una blancura de leche, que contrastaban grandemente con el color de la cara, cuyo cutis estaba ya estropeado por el continuo lavarse con jabón negro. Otro bostezo le abrió la boca, un poco grande, con unos dientes magníficos en medio de la palidez clorótica de las encías, mientras que los ojos le lloraban a fuerza de quererse abrir, dándole una expresión dolorosa, que parecía hinchar de fatiga su desnudez entera.
Aquellas casas de ladrillos, hechas con gran economía por la sociedad minera, tenían unos tabiques tan endebles, que todo se oía. Vivían apiñados; no había medio de ocultar ni el más, pequeño pormenor de la vida íntima, ni siquiera a los pequeños. Unos pesados pasos habían hecho crujir la escalera; luego se oyó como el ruido de una caída en blando, seguida de un suspiro de satisfacción.
EN LAS MINAS
Todos atacaban la veta a fuerza de pico; luego, cuando de ese modo habían desprendido por abajo la capa de mineral, practicaban dos hendiduras verticales y desprendían el pedazo, formando palanca por la parte superior. La hulla estaba blanda, y los pedazos se desmoronaban, cayendo por su vientre y sus piernas. Cuando aquellos pedazos, contenidos por los tablones, se amontonaban debajo de ellos, los obreros casi desaparecían, quedando como emparedados en la estrecha hendidura.
Maheu era el que más sufría. En la parte de arriba, la temperatura subía hasta treinta y cinco grados, el aire no circulaba, y a la larga, el ahogo y la sofocación se hacían mortales. Para ver bien, había tenido que fijar la linterna en un clavo cerca de su cabeza; y aquella linterna, que le calentaba el cráneo, acababa de hacerle arder la sangre. Pero su suplicio aumentaba principalmente a causa de la humedad. La roca, por encima de él, a pocos centímetros de su cara, chorreaba agua, gotas gruesas, continuas y rápidas, que corrían, produciendo una cadencia acompasado al caer siempre en el mismo sitio. Por más que torcía el cuello y volvía la cara, las gotas le caían en la frente, en los ojos, en la boca, sin interrumpirse ni un momento. Al cabo de un cuarto de hora estaba mojado y cubierto de sudor al mismo tiempo. Aquella mañana, una gota que le había caído en un ojo le hacía jurar. No quería dejar el trabajo; golpeaba incesantemente con el pico, que hacía chocar contra las dos rocas, como una pulga cogida entre dos hojas de un libro y amenazada de que la aprieten para estrujarla.
No habían cruzado ni una sola palabra. Todos golpeaban con los picos, y no se oía más que aquellos golpes irregulares, que parecían proceder de algún lugar lejano. Sonaban roncamente y sin producir eco alguno en aquella atmósfera enrarecida y pesada.
Y parecía que la oscuridad tenía una negrura desconocida, compacta a causa del polvillo que se escapaba del carbón, y más pesada aun por el gas que abrumaba los párpados. Las mechas de las linternas, por encima de sus casquetes de tela metálica, no proyectaban más que alguno que otro puntito rojo. No distinguía nada; el pozo se abría, subiendo como el caño de una chimenea achatado y oblicuo. Sombras espectrales se agitaban en la oscuridad, y los escasos reflejos de las linternas dejaban entrever aquí y allá la redondez de una cadera, la sombra de un brazo, o una cabeza despeinada y sucia.
Zacarías, con los brazos cansados del abuso de los placeres de la víspera, dejó pronto el trabajo, con el pretexto de beber, lo cual le permitía descansar un poco, silbando entre dientes, y entornando los ojos perezosamente. Detrás de los cortadores de arcilla quedaban desocupados unos tres metros de veta, sin que hubieran tomado todavía la precaución de revestirla de madera, preocupándoles poco el peligro, y deseosos de ganar tiempo.
martes, 11 de diciembre de 2007
JOSE DE ESPRONCEDA

José de Espronceda Delgado nació el 25 de marzo de 1808 en un lugar situado cerca de Almendralejo (Badajoz) llamado Pajares de la Vega, perteneciente a la región autónoma de Extremadura (España). Le fueron impuestos los nombres de José Ignacio Javier Oriol Encarnación. Su padre, Juan José Camilo de Espronceda y Pimentel, militar. Su madre, María del Carmen Delgado y Lara. Espronceda tuvo tres hermanos más, pero murieron al poco tiempo de nacer.El mismo año de su nacimiento, España sufrió la invasión del ejército francés al mando del emperador Napoleón, y se desencadenó la llamada Guerra de la Independencia. Durante sus primeros años de vida, Espronceda experimentó el peregrinaje con su familia, al compás de las vicisitudes de la campaña bélica, empapando sus ojos infantiles de las grandes miserias y las efímeras glorias que trae una guerra.Hacia 1820 la familia de Espronceda se traslada a Madrid. Al año siguiente se le concedió una plaza en la Academia de Artillería de Segovia, a petición de su padre, plaza que él nunca llegó a ocupar pues estudiaba humanidades en el colegio de San Mateo, bajo la dirección de don Alberto Lista, gran poeta romántico, lo que muy probablemente influyó en él para decidir su inclinación hacia el estudio de las letras y hacia la ideología liberal. En 1823 es ejecutado en la horca el militar liberal Rafael de Riego y Núñez, por el régimen de la monarquía absolutista regida por Fernando VII, suceso que fue presenciado por el joven Espronceda. A los quince años, Espronceda fundó con otros jóvenes una sociedad masónico-patriótica llamada «Los Numantinos» y él fue su presidente. Cuando el régimen absolutista descubrió la existencia de esta célula secreta, que se reunían en el sótano de una céntrica calle madrileña, encarceló a todos sus miembros. Espronceda fue condenado a cinco años de reclusión en un convento-prisión de Guadalajara, pero a las pocas semanas y por influencia de su padre, que ejercía de coronel, fue absuelto. En aquel convento-prisión fue donde empezó a escribir el poema épico "El Pelayo", de corte clásico. En 1826 emprende viaje a Lisboa desde Gibraltar, -coloniainglesa del sur de Andalucía-, que por aquellos años reunía a gran cantidad de liberales españoles.En la capital portuguesa, Espronceda conoció a una joven de 16 años llamada Teresa Mancha, hija de un militar español emigrado a Lisboa por sus ideas liberales. A finales de 1827 Espronceda sale para Inglaterra, país donde existía gran número de emigrados españoles. Tambíen sale para dicho país el militar Mancha con toda su familia. De allí partiría para Holanda y al poco tiempo hacia París, donde posiblemente combatió en las barricadas de la revolución de julio de 1830, uno de cuyos triunfos fue destronar a la monarquía absolutista de los Borbones. De aquello saldría el primer monarca liberal-burgués, Luis Felipe de Orleans. De allí, el poeta intenta pasar a España con una columna de liberales al mando del guerrillero "Chapalangarra". Fracasaron totalmente en el intento y nuestro poeta vuelve a París. De allí, en 1831 se trasladó a Londres, donde la familia Mancha llevaban una vida de honrada miseria. Cuando Espronceda regresa a Londres, la situación de estrechez había conducido a Teresa a casarse con Gregorio del Bayo, rico comerciante vizcaíno-español establecido en Londres, quien le daba todo a su esposa, menos amor, puesto que le llevaba muchos años. Al reencontrarse con su amado, renació en Teresa el recuerdo de su amor en Lisboa, anidando en ambos la idea de la fuga. Teresa tenía que ir a París con su marido y allí la esperó Espronceda. En la noche del 15 de octubre de 1831 ella abandonó el hotel donde se hospedaba y se fugó con su amante. En 1833, acogiéndose a la amnistía general a favor de todos los liberales emigrados, los amantes José y Teresa, pasan a España, a vivir en Madrid, dejando este breve periodo en el ánimo del poeta, imborrables recuerdos. Pero quien fue capaz de abandonar a su esposo y a un hijo que había tenido en su matrimonio, lo fue también al ir olvidando aquel amor e irlo sustituyendo por caprichos de casquivana. El genio altanero de Espronceda tampoco contribuyó a la paz del hogar, y así vino a suceder que Teresa se fugara a Valladolid cierto día con un tal don Alfonso, abandonando a Espronceda y a Blanca, la hija de ambos. El poeta logra reunirse con ella en dicha ciudad, durando la reconciliación poco tiempo, pues Espronceda es nuevamente perseguido por sus ideas liberales y tiene que refugiarse en casa de un amigo. Teresa, siguió llevando una vida inquieta, hasta que en 1839 murió de tuberculosis, siendo enterrada de limosna en Madrid. Después, Espronceda ingresa en el cuerpo de Guardias de Corps, pero debido a la publicación de una poesía liberal-patriótica, es expulsado a Cuéllar, pueblo de Castilla la Vieja, donde escribe su única novela: "Sancho Saldaña o el castellano de Cuéllar" Vuelve a Madrid y llega a ser diputado y fundador de varios periódicos de tendencia liberal o democrática. En 1840 publica dos libros de poesías: "Poesías" y "Diablo Mundo". Al año siguiente, es destinado a la embajada española en Holanda. Al poco tiempo regresa a España, para ocupar el cargo de diputado por la provincia de Almería, y en el año 1842, un miércoles 25 de mayo, muere Espronceda a la edad de 34 años, como consecuencia de una difteria a la laringe.* * *El estilo poético de José de Espronceda se incluye dentro del género del romanticismo, corriente político-cultural europea perteneciente a la primera mitad del siglo XIX. En su verso encendido y lleno de evocaciones líricas y patrioticas, desde una optica liberal de ver la vida, puede vislumbrarse el impetu juvenil con el que está escrita toda su obra poética, que ha sido dividida en tres secciones: El poema épico; las poesías líricas; sus obras dramáticas.Entre las poesías líricas destacan "Canto a Teresa", intercalado en "A Jarifa en una orgía"; "El Diablo Mundo"; "El verdugo"; "El mendigo"; "El sol"; "La Canción del Pirata"; el gran poema "El Estudiante de Salamanca"; etc.. Por último, el grupo de susobras dramáticas, entre las que figuran "Blanca de Borbón", "Ni el tío ni el sobrino", "Amor venga sus agravios".Vivimos en una época de escepticismo, que presume de insensible, racionalista y objetiva, sobre todo cuando se muestran sinceros mensajes de un joven corazón exaltado y sensible como el de José de Espronceda; y al ver cómo muy pocos vibran con ellos, se siente que aumenta la simpatía por el príncipe de los románticos españoles. Aquí encontraréis una buena exposición de todo ello.
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